jueves, 4 de febrero de 2010
La dependencia a la independencia
Es curioso cómo uno se va abriendo camino en la vida. De repente uno se encuentra trabajando, o haciendo cosas cotidianas, y no se da cuenta de todo lo que ha dejado de hacer. Es fácil entrar en una monotonía.
Ayer, por ejemplo, me preguntaba por qué la gente hace ejercicio. No es una sensación agradable cansarse, sudar, estar adolorido al día siguiente. Bueno, al menos así es al principio. Ayer veía a una chica, particularmente gorda, en la caminadora elíptica, y me preguntaba cuánto tiempo podrá durar la motivación, hasta que gane la hueva o la baja estima.
Yo soy un huevón gigantesco, y no lo dejaré de ser, pero en mi caso, después de haber sido un cliente de las maravillas de la medicina moderna, pues no es tan dificil encontrar una motivación. Quiero vivir más tiempo. Tengo 30 años. Tengo el trabajo más sedentario que existe en la modernidad, ¿qué trabajo puede ser más sedentario que ser desarrollador? A la mayoría de mis clientes ni siquiera los veo, casi siempre trato todo por e-mail.
Después, pensaba si realmente necesito un trabajo de oficina. Tengo suficiente chamba de freelance para mantenerme. Además, la mayor parte de mi vida laboral he sido autoempleado.
En esta rígida inercia en la que pronto caemos por naturaleza los seres humanos, es dificil cambiar. En mi caso no es por miedo, pero sí por una franca decidia.
Y aunque en efecto renunciaría a los despertadores, los tiraría por la ventana, y viviría en un estado ideal, temo aún por mi status quo, en el que irónicamente lo que predomina es la resistencia al cambio.
Supongo que el secreto está en el hábito. Y de nuevo este hábito de no hacer nada productivo, hasta que se acercan las 11 de la mañana.
Amén.
PD. Nunca busquen "gordita" en google images, por favor!
Etiquetas: personal
Publicado por Unknown en 10:40 a.m. 0 comentarios
miércoles, 3 de febrero de 2010
Bloggeando desde el Dashboard
Creo que poco a poco me iré convirtiendo en un entusiasta de Apple.
http://www.google.com/macwidgets/
Etiquetas: mac
Publicado por Unknown en 9:03 a.m. 0 comentarios
martes, 19 de enero de 2010
Puertas
Hace unos minutos Diana me preguntó si yo creía que las puertas del cielo serían iguales a las de las cantinas.
Me quedé callado algunos momentos y después le dije, muy seguro de mí mismo, que no lo sabía, pero que lo que sí sabía es que había sido un cantinero aquel que inventó la idea del cielo.
- ¿Por qué? - preguntó. Y le dije - Porque sólo a alguien entre borrachos se le hubiera ocurrido una historia como esa.
Y reímos.
Etiquetas: cielo
Publicado por Unknown en 10:06 p.m. 1 comentarios
sábado, 16 de enero de 2010
martes, 5 de enero de 2010
Las mujeres de Cortés
Cuando Hernán Cortés llegó a Tenochtitlan fue recibido como un emisario, y de primera entrada fue bien recibido: el emperador Cuahutémoc le dio 20 mujeres, y vaya, hay pocas cosas mejores que recibir 20 mexicanas. Por supuesto, la mayoría de nosotros, incluyéndome, pensé de primera instancia que se trataría de un harem personal, de sus putas. Sin embargo, en uno de esos actos de desapendejamiento descubrí que aquellas eran mucho más que eso, y que servían a fin mucho más elemental que el sexo, incluso mucho más esencial: la comida.
Las antiguas mujeres mexicas, al igual que las modernas mujeres mexicanas, pasando por todos los periodos históricos intermedios, se encargaban ayer al igual que hoy de desempeñar un papel fundamental en la comida. Todos los días se encargaban de recoger el maiz, cocerlo para elaborar el nixtamal, posteriormente elaborar la masa y finalmente las tortillas, lo cuál es un proceso largo que demandaba mucho tiempo... y bueno, eso sólo era para las tortillas. Y por supuesto Cortés no viajaba solo. Había que elaborar comida para toda su comitiva. 20 mujeres, tal vez en parte su harem personal, pero definitivamente, como dije, servían a un propósito aún más elemental que el sexo.
Yendo un paso adelante, a un periodo de hace 100 años. Todos conocemos la figura de las "Adelitas", aquellas mujeres guerreras de la Revolución.
Los ejércitos europeos están, por supuesto, influenciados por sus costumbres gastronómicas. Los europeos comen mucho más pan, carnes con diversas técnicas de conservación como embutidos o salados, cuestiones que les permitían viajar solos. Un porcentaje del ejército profesional, el porfiriano, era capaz de sostener estas técnicas de alimentación, pero aún el ejército de Don Porfirio cargaba con las dichosas "adelitas", e incluso se cree que la imagen más representativa, la foto donde una de ellas está en un tren con un rostro de susto o angustia, se trata de una Adelita del ejército oficial.
El ejército revolucionario llevaba tras de sí un segundo ejército conformado por mujeres y niños. Soldaderas, adelitas y chamacos, que representaban las 20 mujeres de Cortés.
Hoy iré a comer a un mercado que está atrás de la oficina, en San Pedro de los Pinos (México, D.F.), y cocinarán las 20 mujeres de Cortés, un ejército que vive por toda la ciudad, que cocina, que alimenta al ejército de oficinistas que somos, hoy tanto hombres como mujeres.
... en fin, sólo pensaba.
Etiquetas: personal
Publicado por Unknown en 8:18 a.m. 0 comentarios
